Posteado por: Camilo Torres | Lunes, 2 \02UTC julio \02UTC 2012

Me esguañingué la rodilla

El otro día me compré un bicicleta. Ahora hace ruidos extraños cuando la monto, creo que es porque se dañó en la matada que me eché a solo una semana de tenerla.

¿Se acuerdan del colegio, cuando compraban un par de zapatos nuevos, y los compañeros se los estrenaban con un pisotón para que se ensuciaran? Pues algo así hice con la bici. Menos mal que me compré una que es de las ‘baratas’; aunque no es una bicicleta atómica. Resulta que los panas del trabajo me estuvieron sonsacando para que comprara una bicicleta de 6000 u 8000. Al final fui a la tiendita de la esquina y me compré una bicicleta montañera de 2000, 18 velocidades.

Fui a pasear a San Pedro de los Altos al día siguiente de comprarla, y a los dos días después porque era día feriado y no había que ir al aburrido trabajo. Y el siguiente fin de semana me fui también, el domingo, en mi tercera salida. ¿Y que más iba a hacer? ¿Para qué compré la bici si no es para ir a montarla cada vez que quiera?

En la segunda salida fui por el río San Pedro bien arriba donde es muy bonito. Pero en la tercera salida subí a La Culebra, desde San Pedro. Suena fácil, pero fue pura botadera de baba y sacadera de chicha. Menos mal que no es tan empinado. Arriba conocí a una gente bien chévere, fui hasta la cruz, desde donde pude ver el enorme chaparrón de agua que estaba cayendo abajo en San Pedro; y también me cayó el palo de agua allí. Así que me devolví pero ya todo el mundo había bajado. Como quería correr más bicicleta me fui con todo y chaparrón de agua hasta la escuela de guardabosques y me retorné. En la bajada me entró frío, la próxima vez me llevo una chaquetica.

Cuando por fin llegué a San Pedro estaban los demás por salir. Arrancamos todos y le dimos chola porque comenzó a llover otra vez y más duro. Entonces ya casi llegando a la casa pasé, sin ver, porque el río de agua que corría por la avenida era como de 10cm de profundidad (estoy exagerando como por 5cm); bueno al tema, no vi el hueco de la alcantarilla. Es que cada vez que vuelven a asfaltar la avenida le van poniendo capa tras capa gruesa de aslfalto y la alcantarilla, o más bien la tapa de la alcantarilla va quedando cada vez más profunda. Lo cierto es que la rueda delantera logró pasar, y la trasera también, pero no sin salir dispara hacia arriba por lo fuerte del golpe. Terminé escachapándome contra el asfalto, menos mal que estaba lloviendo, porque si no, el rasponazo hubiera sido de escándalo. En este caso solo el trompazo fue de escándalo. Me di en la barbilla, ese fue el primer trancazo, menos mal que levanté la cabeza y no me saqué los dientes; luego vino el codo, el cual no levanté por salvar la barbilla; y finalmente la rodilla que fue donde salí más jodido y no levanté, pues porque no podía. Menos mal que el agua acolchó un poquito el golpe y evitó los raspones porque había lavado el asfalto.

Me ayudaron los panas que venían conmigo. Gracias panas.

Buenos esa es la historia. Lo de la operación, la rehabilitación, el reposo y todo lo demás, lo cuento luego.

Ah, se me olvidaba, mes y medio después pasé por la alcantarilla y como llegó la fiesta del asfalto, le pusieron asfalto a la tapa de la alcantarilla; y solo en la tapa, porque por los alrededores todo el asfalto estaba de lo más lindo (no olvidar que casi no me raspé).

Besos.

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